La vez que gané, perdí y volví a ganar jugando al Blackjack

Antes de empezar tengo que admitir algo: adoro jugar en el casino. Una pequeña parte del dinero que cobró en el trabajo todos los meses está destina a esta actividades que me vuelve loca.

A pesar de que he jugado prácticamente todo, con la excepción del póker porque no sé muy bien las reglas, siempre termino jugando al Blackjack, y si es en vivo pues muchísimo mejor para mí.

Sin embargo, esto no siempre fue así. Al principio casi siempre jugaba a las máquinas tragamonedas, me gustaba la sencillez del juego, pero todo cambió cuando decidí probar suerte en el Blackjack.

Probando el Blackjack

Cartas Blackjack

En esa época, un tío me regaló $100 para que hiciera lo que yo quisiera. Como realmente no tenía ningún gasto pendiente, decidí invertir todo el dinero en mi casino en línea preferido, pero con una condición autoimpuesta de que fuera en un nuevo juego. Ergo, el Blackjack.

Con $100 en fichas escoge la versión tradicional del 21. Recuerdo mi primera mano perfectamente: aposté $10 y obtuve una puntuación de 19 con las cartas. ¡El “crupier” se pasó y gané $20!

Mi emoción fue muy grande, ya que doblar tu dinero con una simple apuesta no es algo que se ve tan seguido en otros juegos que me gustan como las tragamonedas o la ruleta. Por lo tanto, seguí apostando.

En total, tuve 3 victorias consecutivas con la que llegué a generar poco más de $150. ¡Estaba en el cielo! Y, viendo hacía atrás, me tuve que haber retirado en ese momento. ¡Había doblado el dinero con el que había comenzado a jugar.

Sin embargo, mi yo de ese entonces no era tan inteligente como lo soy ahora… por lo que seguí jugando.

Perdiendo más de $100 dólares en un solo golpe

¿Qué decidí hacer en ese momento? ¡Apostar más! De hecho, recuerdo que mi siguiente apuesta fue de $50; es decir, un tercio de lo que tenía.

Nuevamente, recuerdo la mano que obtuve, un 15… una de las peores que te puede tocar. Y, en efecto, pedí una carta más y me pasé. Había perdido $50 en pocos segundos.

Pensando que sería solo una mala decisión de mi parte, decidí apostar la misma cantidad para tratar de conseguir lo perdido. ¡Y conseguí una mano de 20 puntos! Solo para que el crupier alcanzará los 21.

En ese momento decidí retirarme con los $50 que me quedaban, sin embargo, ese no sería el final de la historia.

Un nuevo golpe de suerte

Un par de días después, y todavía pensado en lo que había perdido (sí, así de aficionada soy al mundo de los casinos), decidí probar suerte. Pero solo después de haber conseguido y leído una tabla que aconsejaba qué hacer con la mano que te tocaba.

Estuve jugando alrededor de 1 hora antes de retirarme para ir al trabajo. ¿Resultado? Gané $25. Y es que empecé a apostar poco a poco, nada de enormes cantidades.

¿Cuál fue mi lección? Que quizás es mejor retirarse cuando has tenido la suerte de conseguir una enorme ganancia. Sin embargo, esto depende de cada tipo de jugador.

De hecho, en ocasiones pruebo un poco mi suerte y hago una apuesta más alto de lo normal. Aunque mi estilo de juego es mucho más conservador que el de otras personas que conozco.

Es muy fácil conseguir ganancias en el Blackjack, solo debes tener paciencia y una estrategia; además, los sentimientos detrás de cada partida son casi inigualables. Hasta el momento, ningún otro juego se compara.

¿Y a ti? ¿Has conseguido muchas ganancias jugando al Blackjack?

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